|
Home
- Buscar - Empresas
y Negocios - Servicios
Profesionales - Moda
en palermo
Arte / Fotografía
- Consultorio
psicológico gratuito
Lunes
31 de mayo del 2004
El domingo 30
Operación Ja Ja, como limpiar la mala imagen
del ejercito y no morir en el intento.
Con Bombos y platillos, lo que falto fue más chocolate
caliente. Hay que ser justo estubo lindo...
Bandas militares y simulacro en festejo por el Día
del Ejército Argentino
El Ejército celebró hoy su 194 aniversario
con una fiesta en el Campo Argentino de Polo, en el barrio
porteño de Palermo, donde hubo música de bandas
militares, simulacros de acciones de combate y suelta de
globos, ante unas 50.000 personas, según sus organizadores.
Unos 400 músicos ejecutaron un amplio repertorio
de música popular y marchas militares, en tanto el
Regimiento de Asalto Aéreo 601 hizo una demostración
de combate con medios de última generación,
que incluyeron helicópteros, motocicletas y tropas
especializadas.
También hubo lanzamientos de paracaidistas, con banderas
argentinas, realizados por el Equipo de Paracaidismo Militar
de la IV Brigada de Córdoba, y demostraciones de
fusilería a cargo del Regimiento de Infantería
1 Patricios, con trajes y armamentos antiguos.
Los miembros del Regimiento de Granaderos a Caballo General
San Martín, también con atuendo de época,
actuaron una carga como las realizadas durante la guerra
por la independencia.-

En el mismo lugar Sospechan que fue un atentado la tragedia
de 1996 en Palermo
24/5/2004
Nuevas dudas sobre la caída de un helicóptero
Sospechan que fue un atentado la tragedia de 1996 en Palermo
"No vayas, papá, no vayas. Ese helicóptero
se va a caer." El de Virginia, hija del coronel de
Inteligencia Rodolfo Aguilar, no fue el único mal
presentimiento.
Aguilar acababa de contratar otro seguro de vida que no
llegaría a ver. Aquel 8 de octubre de 1996, el general
Juan Carlos Andreoli, otro pasajero del helicóptero
del Ejército que caería en el Campo de Polo
de Palermo, estaba muy preocupado y había depositado
en una escribanía de Montevideo sus papeles del contrabando
de armas del Ejército a Croacia y a Ecuador. La causa
se había recalentado. En pocos días, la Justicia
interrogaría a la cúpula del Ejército
y él sabía que había caído en
desgracia: de interventor en Fabricaciones Militares y compañero
de golf del presidente Carlos Menem había pasado
a ser subdirector de Institutos Militares.
En el helicóptero Puma SA 330 también viajaba
el coronel peruano Federico Celi Febres, de Inteligencia.
Antes de salir de Lima, su esposa Angela María les
dijo a unos amigos: "Si algo nos ocurre, le dejo una
carta a mi hijo".
Y ocurrió cuando sólo faltaban diez metros
para posarse en la cancha 2 del Campo de Polo de Palermo.
El helicóptero viró a la derecha, luego a
la izquierda, y se desplomó.
En el incendio y las explosiones murieron 11 de los 15 ocupantes.
Entre ellos, Andreoli, Celi Febres, el general peruano Hugo
Soto Núñez, las esposas de los tres y el coronel
Aguilar.
Si bien la investigación judicial se archivó
como accidente en diciembre de 2000 con un informe de la
Fuerza Aérea que habla en modo potencial de la posible
causa, las sospechas siempre rodearon al hecho. Como rodearon
la explosión de la Fábrica Militar de Río
Tercero en 1995, también durante un pico de la investigación
de los envíos de armas. Durante ocho años,
la Justicia dijo que Río Tercero fue un accidente,
hasta que un peritaje probó que había sido
un atentado.
"Siempre tuve dudas con el helicóptero y no
descarté un atentado -dice el fiscal federal Carlos
Cearras-. Hubo muchas cosas raras. El fabricante francés
no hizo nada."
Una investigación de LA NACION encontró nuevos
elementos de sospecha y una trama que orilla lo novelesco.
Para empezar, el general Andreoli, uno de los principales
actores del contrabando de armas, jamás debió
abordar ese helicóptero que transportaba a argentinos
y peruanos desde el Tigre.
Aguilar, quizá sin saber que su fuerza estaba involucrada,
fue quien en febrero de 1995 había informado el contrabando
a Ecuador a sus jefes desde Lima. Era el agregado militar
argentino y promediaba la guerra entre Perú y Ecuador.
Al morir, comandaba aquí la Central Reunión
Inteligencia Militar (CRIM).
En octubre de 1996 se invitó a la plana mayor del
ejército peruano a una conferencia bilateral luego
del escándalo de las armas. Nunca se dijo que por
lo menos tres de los siete altos oficiales eran importantes
operadores del círculo íntimo de Vladimiro
Montesinos, el monje negro del presidente Alberto Fujimori.
Dos de ellos, los generales Ricardo Sotero Navarro y Juan
Yanqui, habían abordado un vuelo anterior en el mismo
helicóptero. El tercero, el fallecido coronel Celi
Febres, días antes había negociado en Lima,
a las órdenes de Montesinos, un contrabando de armamento
de procedencia desconocida que en parte iba a venderse a
la guerrilla colombiana de las FARC.
Falsedad en el certificado
En el certificado de defunción del coronel Aguilar
figura que el cuerpo lo reconoció su concuñado,
el teniente coronel Jorge Horacio Donaire.
"Eso es falso. Nunca me llamaron a reconocerlo -dice
Donaire, retirado en 2000-, ni me avisaron que usarían
mi nombre. A todos se los veló a cajón cerrado.
Años después supe que me anotaron en el certificado."
Donaire ya lo declaró ante la Justicia.
En Salta, Guillermina López Mónico, viuda
de Aguilar, quiere que un examen de ADN le confirme si la
tumba alberga los restos de su esposo.
"Otro cuñado, de la CRIM, se ofreció
a reconocer el cuerpo, pero en el Ejército no lo
dejaron. Creo -dice Guillermina- que fue un atentado contra
Andreoli. Yo tenía que ir en ese vuelo, pero como
les tengo pánico a los aviones, me negué.
Mi lugar lo ocupó un fotógrafo civil de Inteligencia."
(Rafael Alberto Peláez, que murió.)
Dos meses después, Guillermina y sus hijos se mudaron
a Salta en auto.
"El chofer de la CRIM condujo hasta un punto de la
Panamericana y se bajó para volver en colectivo.
A los cinco minutos se nos cruzaron dos autos. Los hombres
de civil dijeron que eran policías. Nos robaron todo,
pero también buscaban papeles de mi marido. Sabían
mi dirección y me amenazaron: "Si te das vuelta,
vas a morir igual que tu marido". No vuelvas."
-¿Usted sabe que Andreoli no tenía que estar
allí? -pregunta de pronto.
-No tenía que tomar ese vuelo, pero el general Ricardo
Brinzoni le pidió el cambio.
-Hay algo más raro. Si había alguien que no
podía participar en esos actos con los peruanos era
Andreoli.
Guillermina se refiere a algo tan obvio, que nadie lo advirtió.
Andreoli fue director de Arsenales del Ejército,
y de esos arsenales partió más del 90 por
ciento del contrabando de armas. Cuando estalló el
escándalo y el menemista Luis Sarlenga, hoy procesado,
fue eyectado de Fabricaciones Militares, Andreoli lo reemplazó.
"Para los peruanos -explica Guillermina- Andreoli era
la cara de la traición argentina al Perú."
Pero Andreoli no figura en el programa que el Ejército
envió al juez federal Jorge Urso, el mismo que en
la causa de las armas mandó a prisión a Menem
y al ex jefe del Ejército, general Martín
Balza, hoy sobreseído y embajador en Colombia.
Mejor dicho, Andreoli no figura en el programa impreso,
pero alguien lo anotó a mano y selló su suerte
(de lo que se informa por separado).
Hechos extraños
Hay muchos hechos extraños.
El piloto no reportó emergencias en sus tres llamadas
al Aeroparque.
El sargento Miguel Godino, mecánico, declaró:
"El helicóptero estaba en perfectas condiciones.
No sé qué pasó. El piloto actuó
bien". Godino sobrevivió, al igual que el mayor
Antonio Serrano, cuñado de Balza, y el coronel Marcelo
Lassaga. Las esposas de estos dos oficiales murieron en
la cabina.
Un oficial informó que reconoció los cuerpos
en la morgue "por sus pertenencias". Pero estaban
carbonizados, sin ropa y las pertenencias quedaron desparramadas
en la cancha.
Los familiares de los peruanos tampoco pudieron ver los
cuerpos en Lima. Teresa Soto, hermana del general Soto Núñez,
afirmó: "Entregaron uniformes chamuscados".
Sin embargo, ningún uniforme se quemó porque
todos vestían de civil, dato que confirma Guillermina.
El informe de la Fuerza Aérea sostiene que un motor
tenía "desintegrada la segunda etapa del rotor
de la turbina de alta presión" y que esto "
pudo haber ocurrido por la voladura de un álabe debido
a una grieta o a algún microimpacto".
La fábrica Aerospatiale informó tardíamente
que en ciertas condiciones un viraje excesivo a la izquierda
podía ocasionar problemas. Pero el helicóptero
primero viró a la derecha cuando empezó a
caer.
Cuando la Fuerza Aérea no había entregado
aún su informe, el juez que investigaba la explosión
de la Fábrica Militar de Río Tercero le preguntó
por escrito a Urso si había conexión entre
las causas que ambos investigaban.
El 6 de mayo de 1996 el general Santiago Monti reveló
la existencia de un documento que luego se probó
falso y destinado a ocultar el envío de cañones
a Croacia. Era fundamental interrogar a Andreoli sobre el
documento. El fiscal federal Carlos Stornelli lo escribió
así en un dictamen: "Jamás se pudo contar
con la versión de Andreoli porque entre la declaración
de Monti y la de Balza, más precisamente 15 días
antes de la de Balza, Andreoli falleció".
Falleció el 8 de octubre. Balza declaró el
25 y el 26 lo hizo Gómez Sabaini.
|
|