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A 28 años del golpe
LA IMPUNIDAD NO SERÁ ETERNA
El 24 de Marzo los Trabajadores de Prensa nos movilizamos:*
11 hs a la puerta de la ESMA Av. Libertador 8209 (entre
Ramallo y Correa)
*
17 hs en Rivadavia y Montevideo (Marcha de Congreso a Plaza
de Mayo)
El 24 de marzo de 1976 tuvo lugar en nuestro país
el más sangriento golpe de estado que conociera la
historia argentina.
Hace 28 años el golpe militar que colocó a
las Fuerzas Armadas al frente del gobierno, fue la herramienta
elegida por el poder para dar continuidad a la represión
organizada -en el marco de la proliferación de otras
dictaduras militares instaladas en América Latina
de la mano de Estados Unidos- y sentar las bases de un modelo
de exclusión que habría de someter a la gran
mayoría de la sociedad al hambre y la miseria.
Esa represión, ejercida a través del Terrorismo
de Estado, dejó un saldo de treinta mil desaparecidos
incorporando al testimonio y memoria de nuestra sociedad
la figura del detenido-desaparecido ligada, indefectiblemente,
al secuestro, la tortura y el asesinato de miles de hombres
y mujeres que luchaban por una sociedad más justa.
En esa desaparición masiva fueron arrancados de sus
lugares de trabajo, de las calles y de sus hogares, militantes,
trabajadores, estudiantes; jóvenes, adultos y niños.
Fue un genocidio. Y ese genocidio, planificado y ejercido
desde el Estado, amparado en la más absoluta impunidad,
fue la condición necesaria de otro genocidio planificado
que vulneraría los derechos más elementales
de las personas: el derecho al trabajo, a la salud, a la
educación, a la justicia. El derecho a tener derechos
y ejercerlos. El derecho a una vida digna.
Fue así que, en el marco de un acelerado proceso
de concentración económica y una inequitativa
distribución de la riqueza, la mayoría de
la población fue la variable de ajuste de un sistema
profundamente inhumano.
Los trabajadores de prensa no han sido -ni son- ajenos a
las consecuencias de ese estado de cosas. En el saldo de
muertes y de los treinta mil desaparecidos que dejó
la larga noche de la dictadura, más de cien fueron
los periodistas y trabajadores de prensa secuestrados y
asesinados. Hombres y mujeres que, lejos de una concepción
corporativa de su profesión, lucharon por construir
un mundo mejor.
Por eso la UTPBA sumó desde siempre su lucha a la
lucha del conjunto de las organizaciones que entendieron
desde un principio que la impunidad decidida a consagrar
la injusticia sería la garantía de más
impunidad, de otros crímenes y de otras aberraciones
contra el ser humano.
Por eso la UTPBA -junto a la CTA- sumó su denuncia,
trascendiendo las fronteras del país, en los juicios
que se llevan a cabo a nivel internacional tal como lo había
hecho en los juicios por la verdad desarrollados en nuestro
país. Siempre para exigir no sólo el enjuiciamiento,
sino -también- la condena.
La continuidad de las condiciones de impunidad llevaron
a que la UTPBA elevara su reclamo por el esclarecimiento
de otros crímenes -el atentado a la Embajada de Israel,
la Amia, los crímenes del "gatillo fácil",
o en el caso de nuestro gremio frente a los asesinatos de
Mario Bonino y José Luis Cabezas- haciendo oir su
voz en todas aquellas expresiones de lucha tendientes a
saldar una hasta ahora permanente deuda de la sociedad argentina:
la justicia.
Por eso no bastaron las leyes de Obediencia Debida y Punto
Final -hoy anuladas-, los indultos y todos los intentos
que apuntaron a barrer con la memoria. Porque la memoria
es más que un derecho y un deber de las sociedades;
constituye un ejercicio que muchas organizaciones -entre
ellas la nuestra- decidimos poner en práctica junto
con los Organismos de Derechos Humanos que, como las Madres,
las Abuelas, los Familiares de los Desaparecidos, y hoy
los Hijos, representan el conmovedor testimonio de una lucha
incansable por la Verdad, la Justicia y un mundo mejor.
Comisión Directiva de la Unión de Trabajadores
de Prensa de Buenos Aires (UTPBA)
19 de marzo de 2004.
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