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Los árboles de Buenos Aires
Por Héctor M. Portela
Nacieron trillizos y el asombro y la perplejidad ante el
milagro del nacimiento se renueva, jamás podrá
ser igualado. María Valeria y Luis son los padres
de Victoria, Franco y Eugenia y a la vuelta de su casa por
la calle Honduras, crecen tres retoños de Tipa Blanca.
Es la magia de la Trinidad: los pintores y poetas recurren
como fuente de inspiración. Los impresionistas buscaban
el equilibrio de sus pinturas colocando tres objetos o colores
para armonizar la obra, frecuentemente ubicaban tres árboles
y compensaban lo extenso del paisaje. La calle Honduras,
en el barrio de Palermo, desde Gascón hasta Mario
Bravo y su continuación Coronel Díaz hasta
la Av. Santa Fe, conforman una hermosas galería verde
de Tipas blancas. Este árbol autóctono de
la zona subtropical de la República Argentina, decora
distintas calles, plazas y parques de la Ciudad de Buenos
Aires. Es un árbol corpulento y de gran envergadura,
de ramas ondulantes y floración fugaz amarillo-dorado
que se manifiesta en el estío. En el mismo barrio,
y avanzando por la Av. Santa Fe hasta Plaza Italia, en el
Jardín Botánico hay una variedad importante
de árboles que crecen en el país que lamentablemente,
en la mayoría de los casos no están identificados.
Muy cerca del lugar citado se encuentra la Av. Sarmiento,
en cuya vereda que bordea el Jardín Zoológico
podremos admirar una hilera de Plátanos casi centenarios,
similar a la que existía hasta los principios de
la década pasada en la vereda opuesta, la que fue
cercenada para permitir la construcción de una playa
de estacionamiento subterráneo. Aparentemente las
profundas raíces de este hermoso árbol fueron
la causa de la destrucción, quedándonos un
paseo trunco, sin el complemento armonioso para conformar
un sendero arbolado. Su gran talla y amplia copa globosa
de hojas caducas, producen una generosa sombra en el verano,
por lo que está muy difundido por calles y paseos
de Buenos Aires. Aspiramos a que estas líneas sirvan
de modesto homenaje para aquellos magníficos ejemplares.
La Av. Sarmiento atraviesa el Parque 3 de Febrero o Bosques
de Palermo, llegando hasta el Río de la Plata. Este
espacio verde se extiende por los Barrios de Palermo, Belgrano
y Núñez hasta el límite con la Provincia
de Buenos Aires. En esta zona se hallan instalados varios
clubes deportivos como el de River Plate o instituciones
oficiales como el Aeroparque de la Ciudad de Buenos Aires
y la Ciudad Universitaria.
Recorriendo la Av. Figueroa Alcorta, que se extiende a lo
largo de este parque desde el Barrio de Recoleta, podremos
observar la mayoría de las especies arbóreas
que adornan la ciudad, entre las que se destaca el Jacarandá,
que en algún momento le disputó al Ceibo el
honor de flor nacional. Este árbol autóctono
del NO argentino es de fuste casi recto, pudiendo alcanzar
los 20 m de altura que lo hacen elegante y bello con gran
valor ornamental. La gran fiesta se produce cuando florecen
los jacarandaes, a fines de la primavera y la Avenida se
cubre con el azul-violáceo de sus flores, que retornan,
en menor proporción para finales del verano. Los
tramos de esta arteria, desprovistos de árboles como
el existente en el frente de la Estación de Televisión
estatal (Canal 7), crean un vacío e interrumpen el
armonioso despliegue de los jacarandaes.
La Av. del Libertador Gral. San Martín, que en gran
parte corre paralela a la Av. Figueroa Alcorta, tiene una
importante cantidad de árboles de gran porte, entre
los que se destacan la Tipa Blanca y el foráneo Plátano.
Los huéspedes de Buenos Aires no pueden dejar de
visitar estas dos grandes avenidas consideradas entre las
más atractivas de la ciudad.
La Av. 9 de julio, con poco más de 3 Km de extensión
y algo superior a los 100 m de ancho, se desarrolla de Norte
a Sur por los barrios de Retiro, San Nicolás, Montserrat
y Constitución. Desde su nacimiento en Av. Del Libertador
podemos dividirla en tres sectores: el primero hasta la
Av. Córdoba; el segundo hasta la Av. Belgrano y el
tercero hasta la Plaza de Constitución. También
son tres los canteros verdes en la primera y tercera sección,
con dos laterales y uno central. De las obras de arte instaladas
podemos destacar tres: que representan tres épocas
distintas del siglo XX a saber: las dos fuentes de bronce
en la intersección con la Av. Córdoba, que
conforman un conjunto simétrico de la "belle
epòque"; el Obelisco de la década del
´30 con reminiscencias egipcias y aire Art Decó
y la magnífica escultura hidráulica de Gyulia
Kosice, plástico y escultor nacido en la República
Checa y nacionalizado argentino. Esta obra titulada "Monumento-Fuente
a la Democracia" realizada en la década del
´90 tiene como sostén el espacio, hacia donde
se elevan dos brazos de hormigón que sostienen a
sus costados otros dos brazos más pequeños
en el centro una espera de acero inoxidable que refleja
el entorno y el tránsito de la Avenida. Es una escultura
abstracto-geométrica en constante movimiento y se
halla en la intersección con la calle Marcelo T.
De Alvear.
En la segunda sección se mantiene la plantación
primitiva de Tipas, Jacarandaes, Palmeras y diversos arbustos
decorativos mientas que en la primera y tercera se realizaron
plantaciones de varias especies entre las que predominan
las de Palos Borrachos, también en estos dos sectores
hay acacias, Tilos, Paraísos , Fresnos y otras variedades
no autóctonas.
El Palo Borracho, árbol del Noreste Argentino, constituye
el adorno más hermoso de esta región cuando
se viste con sus flores rosadas. Es de fuste casi recto,
de color verde y puede alcanzar los 20 m. También
hay ejemplares de tronco abovedados y tienen su origen en
el Noroeste de la República Argentina, sus flores
son de un color blanco-cremoso y se desarrollan en los meses
estivales y otoñales. Cuando el Samohú y Yuchán
nombres indígenas de estos árboles, se colman
de flores, la Av. 9 de julio es una fiesta de manchas de
color.
Hasta que no se efectuó una pequeña plantación
de Lapachos, hace pocos años, en el tercer sector
de la Av., Buenos Aires no contaba con este hermoso árbol
Alto y esbelto, de tronco recto, indígena del NE
argentino y países limítrofes que generalmente
florece antes de echar las hojas, transformándose
su copa en un inmenso ramillete rosado. Merced a narraciones
literarias, el Ombú es el símbolo de la región
pampeana pero la realidad es otra ya que no es habitual
hallarlo con frecuencia. En la ciudad de Buenos Aires hay
algunos ejemplares distribuidos en sus distintas plazas
y parques. El Ombú es un árbol autóctono
del NE argentino, de amplia y hermosa copa, con enormes
y contorneadas raíces externas que forman un artístico
pedestal.
Es más común encontrar en los paseos de Buenos
Aires, el árbol conocido vulgarmente como Gomero
del género Ficus, originario del NE argentino con
el nombre guaraní de Ibapoy. El ejemplar más
grande se halla en la Plaza San Martín, habiendo
otros en Plaza Lavalle y Plaza Intendente Alvear de Recoleta,
siendo estos los más populares de la Ciudad.
Aledaño al barrio de Constitución se halla
Barracas y muy cerca del límite nace la Av. Amancio
Alcorta que se prolonga por los barrios de Parque de los
Patricios, Nueva Pompeya y continúa como Av. Coronel
Roca por los Barrios de Villa Lugano, Villa Soldati y Villa
Riachuelo, finalizando en la Gral. Paz. Estas calles de
aproximadamente 10 Km. de extensión van formando
un suave arco para acompañar paralelamente a la rectificación
del Riachuelo. La larga cinta asfáltica sirve de
unión a los citados barrios y es como un sostén
arbóreo de la zona sur. Predomina la plantación
de Tipas y entre otros ejemplares hay algunos de Jacarandaes
y palos borrachos que le dan el toque de color.
Esta gran arteria del Sur se diferencia de su similares
del norte de la ciudad, Avenidas Figueroa Alcorta y del
Libertador, por la carencia a de continuidad de las plantaciones;
la escasez de árboles autóctonos decorativos;
la adecuada forestación de algunos tramos de las
plazoletas centrales y la falta de canteros en sectores
que por su amplitud podrían construirse. Todas estas
mejoras son factibles de realizar por reparticiones municipales
existentes, sin grandes erogaciones.
La ciudad de Buenos Aires tiene en distintas épocas
del año, el color de las flores y hojas de sus árboles,
pero lamentablemente sólo dispone de 3 m2 de espacio
verde por habitante en contraste por ejemplo con la ciudad
de Moscú que posee casi 40 m2 de espacio verde por
habitante
Bibliografía: Libro del árbol, edición
de 3 tomos de La Empresa Celulosa Argentina
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