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Prohíben
la venta de alcohol en la calle después
de las 23
"Fue una ley que venía complicada.
Ayer, la sanción de esta ley podría
haber fracasado nuevamente, porque uno de los
planteos era retirar las sanciones impuestas.
No es que la ley queda sin sanción, porque
tiene la fuerza expresada en el régimen
de penalidades y entra a funcionar el régimen
general de sanciones. Este régimen de
faltas establece las penas, que van desde multas
hasta la clausura", explicó uno
de los autores del proyecto, Fernando Caeiro.
"La ley no tiene fuerza de infracción
explícita, pero infringirla es una infracción
y como tal debe recibir la sanción",
añadió, en ese sentido y comentó
que le hubiera gustado que las sanciones estuvieran
expresadas en esta "ley seca".
Caeiro manifestó que si se mantenía
el esquema original de la ley, con las saciones
correspondientes, "no iba a ser votada",
por lo que se decidió "que se maneje
con el régimen general de penalidades
de la Ciudad de Buenos Aires".
Esta ley lo único que hace es perjudicar
a los kioscos, consideró, por su
parte, la legisladora porteña Vilma
Ripoll. No se resuelven los problemas
sociales con prohibiciones, sino con medidas
que controlen el consumo de alcohol en los jóvenes.
Es un mamarracho más que ha hecho
la Legislatura, es lamentable, opinó
a su vez Jorge Eduardo Rodríguez, ex
juez de la Ciudad de Buenos Aires y consideró
que esto no va a asegurar que no haya
más consumo y va a seguir el aumento
de violencia.
La votación
El texto, que fue elaborado por Fernando Caeiro
y Jorge Enríquez, fue aprobado por 22
votos contra 10, luego de que se le quitara
el artículo que contemplaba multas para
los comercios infractores.
Este proyecto esperaba sanción desde
mediados de julio último, cuando fue
aprobado "en general" y desde entonces
sufrió varias postergaciones para que
fuera debatido el articulado.
En septiembre, por 18 votos contra 17, el cuerpo
sancionó el primer artículo, que
dispone: "Prohíbese la venta de
bebidas alcohólicas entre las 23 horas
y las 8 horas del día siguiente, en los
locales habilitados para el expendio y despacho
de bebidas envasadas en general".
Al abordar el segundo artículo, el debate
se trabó debido a varias expresiones
contrarias a que quedaran exceptuados los "repartos
a domicilios, casas de lunch, cafés,
bares y locales de baile", como lo indica
el texto.
En el artículo 3, que esta noche fue
excluido, se contemplaban multas entre 50 y
1.000 pesos para los comercios que expendieran
bebidas alcohólicas en "horario
prohibido".
CAPITAL FEDERAL CON CUATRO MESES DE DEMORA,
LA LEGISLATURA APROBO ANOCHE UNA POLEMICA LEY
La norma alcanza a quioscos, maxiquioscos, polirrubros,
almacenes y estaciones de servicio. Es para
mayores y menores de 18. Y empezaría
a regir en un mes. Pero anularon el artículo
que fijaba multas.
Luego de cuatro meses de demora, la Legislatura
porteña terminó de aprobar ayer
la ley por la cual prohíbe la venta de
bebidas alcohólicas en la calle a la
noche. De cualquier forma, la sanción
abrió una polémica, porque el
proyecto que finalmente fue aprobado no contempla
las penas que originalmente se querían
aplicar.
Esta medida establece que nadie, ni menores
ni mayores de 18, podrá comprar alcohol
en quioscos, maxiquioscos, polirrubros, almacenes
y estaciones de servicio entre las 23 y las
8.
El objetivo de la ley, según sus impulsores,
es proteger la salud y evitar el abuso de alcohol,
principalmente en los jóvenes. Pero también
busca mejorar la seguridad, al impedir que la
gente tome en las veredas y plazas. Cabe recordar
que la venta de alcohol a menores ya estaba
prohibida por ley a nivel nacional.
Los comercios que sí podrán vender
alcohol son bares, restoranes, pizzerías
y discotecas. También, los quioscos que
tengan servicio de entrega a domicilio: de esa
forma se presume que los compradores consumirían
las bebidas en su casa y no en la calle.
Según informaron en el Gobierno porteño,
la legislación afectaría a unos
25.000 comercios. Son los quioscos, despensas
y estaciones de servicio habilitados a vender
bebidas alcohólicas envasadas, claro
que no todos están abiertos a la noche.
La controversia que surgió anoche tiene
que ver con que el proyecto presentado oportunamente
que contaba con el apoyo del Ejecutivo
no fue el que al final se votó. Las sanciones
a los infractores dispararon la polémica.
La idea original era aplicar multas de $ 200
a $ 1.000, y, en caso de reincidencia, clausurar
el local. Además, como la infracción
iba a ser considerada una contravención,
al que violara la ley le cabía el arresto.
Los controles, en tanto, los podrían
hacer desde un inspector hasta un policía
o un fiscal contravencional.
Pero sucede que para aprobar una contravención
hacen falta al menos 31 votos, y como esa cifra
les resultaba inalcanzable a quienes querían
sacar la ley, el incumplimiento de la nueva
norma ahora sólo será una "falta".
¿Qué implica? La Policía
no podrá actuar (sólo los inspectores
municipales), y a cada sanción la determinará
un juez de faltas: puede aplicar desde una multa
en plata hasta clausurar del local o decomisar
la mercadería. Muchos sospechan que los
jueces, al no tener las sanciones explicitadas
en la ley, pueden no ser lo suficientemente
rigurosos.
El legislador Fernando Caeiro, uno de los impulsores
del proyecto, comentó: "La prohibición
rige en el horario más conflictivo para
la seguridad y el delito, y además les
da a los vecinos un instrumento legal para quejarse
si el Gobierno no controla. Si bien puede ser
un poco más débil, la ley es aplicable".
La norma comenzaría a regir en un mes.
De cualquier forma, no se descarta que el Ejecutivo
decida retocar la norma para incluir penas más
fuertes. Por otro lado, el diputado Jorge Enríquez
(del macrismo), uno de los que habían
apoyado el texto original, ya adelantó
que presentará un nuevo proyecto para
endurecer la ley.
Este cambio ocurrió porque, aunque el
proyecto fue aprobado en general en julio, restaba
darle el okay a cada artículo en particular.
Para los diputados que se oponían la
medida va en contra de la libertad individual
de quien quiera comprar alcohol. La votación
de ayer terminó 22 a 10.
La ley ya despertó críticas. En
un comunicado, la Unión de Kioskeros
de la República Argentina (UKRA), manifestó
su oposición, porque aseguran que "sólo
se castigará a los pequeños comercios,
generando mayor desocupación". En
Capital trabajan unos 10.000 quioscos.
No hay que olvidar que la venta de alcohol es
un ingreso importante para los comercios. "Yo
vendo entre 40 y 60 cervezas cada viernes y
sábado. Con esta prohibición hasta
corro riesgo de fundirme", dijo Eduardo
Cecana, del quiosco de avenida Montes de Oca
y Martín García.
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