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Pienso, luego planifico
Goethe
por: dadme un método y materializaré
proyectos que ya no son sueños
La Administración de Proyectos es una disciplina
que ayuda a las empresas a seguir una metodología
ordenada y objetiva para que sus planes lleguen a producir
productos o servicios en tiempo y forma. Bajo el concepto
de que es preciso tener una oficina que se dedique a armar
y llevar a cabo todos los proyectos de la compañía,
bajo el lema del aprendizaje constante y el trabajo en equipo,
se logran ahorrar tiempo, dinero y esfuerzos humanos. Y
prevenir errores antes de que los mismos lleguen al mercado.
Y sólo lento nace lo que cada uno proyecta,
decía Wolfgang Goethe Aún cuando parezca
que el momento en el cual fueron escritas estas palabras
nada tienen que ver con el vértigo moderno, sí
hay algo que es innegable: sólo aquellas ideas que
se transforman en verdaderos planes de trabajo, que pasan
del ensueño al delineamiento objetivo, metódico,
guiado por un fin preciso y mediante un camino claro pueden
transformarse palpablemente en una realidad.
Porque si al vértigo con el que se suceden los hechos
del siglo XXI se le suma una carrera desbocada por producir
ideas a borbotones, sin concierto y en tropel, todo queda
en la nada. La energía mal (o no) canalizada se disipa,
y cobra otras formas. Por eso hoy, más que nunca,
cuando los cambios y la competencia no dan respiro, es cuando
más necesario es hacer una pausa, respirar profundo,
analizar, y convertir las ideas y sueños en proyectos
verdaderamente administrados, para no dejarlos en meros
actos de voluntarismo.
Tan así es, que las más recientes tendencias
en Marketing apelan cada vez más a algo denominado
Administración de Proyectos (Project
Management, en inglés). Ese concepto explica
Carlos Horacio Urso, Licenciado en Sistemas del CAECE y
Project Management Professional del Project Management Institute
o PMI- ha ganado popularidad últimamente debido a
los cambios en las organizaciones y en el mercado: downsizing,
proyectos y servicios crecieron en complejidad y competencia
global. Es por eso que muchas organizaciones multinacionales
establecen prácticas uniformes para manejar sus proyectos.
Tales prácticas no son rígidas pero sí
establecen una serie de pautas y elementos que deben ser
tenidos en cuenta al momento de planificar el lanzamiento
de algo nuevo dentro de la empresa.
En esto, Urso puntualiza que un proyecto es un emprendimiento
temporario creado para realizar un producto o servicio particular
y con objetivos definidos. Todo proyecto implica tareas
que se hacen por única vez. Todo es nuevo. Las personas
que forman el proyecto muchas veces no se conocen entre
sí. Emprender un proyecto sin un método es
una audacia que con frecuencia origina pérdida de
tiempo, credibilidad y dinero.
Cambio de cultura
Diana Russo, que ha dirigido proyectos de transformación
tecnológica en grandes organizaciones asegura que
comenzar a pensar en que los proyectos deben ser administrados
o gerenciados especialmente es, para una compañía,
todo un cambio de cultura.
Para que la implantación de una metodología
como la Administración de Proyectos se pueda llevar
adelante debe considerarse, en primer término, a
las personas asegura Russo en un trabajo presentado
en las Primeras Jornadas del PMI Buenos Aires Chapter, realizadas
en agosto del año 2000-. Todos los miembros de la
compañía deben cambiar su forma de trabajar.
El enfoque de las tareas debe estar orientado a los requerimientos
del cliente. Los resultados a alcanzar son los del proyecto,
no los del departamento al que pertenezca cada miembro del
equipo, entre otras cosas.
Siguiendo las ideas de Russo, debe pasarse a una cultura
de la tarea, centrada en el trabajo en equipo, adaptable
y flexible, donde se resuelven problemas y a través
de ese proceso se está en constante aprendizaje,
en el cual se alienta la autoformación y la movilidad,
el diálogo y la discusión entre equipos multidisciplinarios
y donde la motivación está dada por el perfeccionamiento
profesional, y la remuneración por resultados.
Esta nueva cultura llevará a la creación de
una Oficina de proyectos que seguirá
una metodología clara y definida para cada nueva
idea que la empresa decida concretar para lanzar al mercado.
Con rumbo cierto
¿El tener una metodología no se da de narices
con la idea de la flexibilidad? Podría preguntarse
más de un lector. Pues, no necesariamente, porque
método no es sinónimo de rigidez, respetando
pautas básicas, los métodos pueden variar
de acuerdo con las necesidades. Para manejar el cambio
permanente y la complejidad del mundo actual es preciso
tener una ccionar disciplinado y riguroso. Sin método,
es imposible optimizar la ejecución de proyectos
y terminarlos en tiempo, en forma, y con el costo previsto,
advierte Carlos Urso, que además es Director de la
empresa argentina PMValue, experta en Administración
de Proyectos.
Esta flexibilidad está dada porque lo primero que
hay que distinguir, de acuerdo con los expertos, es que
un Proyecto no es un Proceso. Un proceso es un esfuerzo
permanente que produce siempre la misma salida cada vez
que es ejecutado aseguran en PMValue-. En un proceso
tenemos gente asignada a tareas específicas, realizando
cada vez los mismos quehaceres. En cambio, un proyecto es
un esfuerzo temporal que produce una salida única.
Debido a la característica temporal de los proyectos,
un equipo de gente debe elaborar y ejecutar un plan de proyectos.
Por eso, antes de lanzarse a definir si una idea merece
ganarse el calificativo de Proyecto es ver si
responde a la descripción anterior, para no confundir
los tantos.
Luego, habrá que tener en cuenta cómo crear
un ambiente para proyectos que resulte realmente útil.
Y, por fin, someter cada uno de esos posibles proyectos
a una metodología común que cruce toda la
organización (sea ésta del tamaño y
complejidad que sea), con un modo de trabajo que pueda ser
utilizado para llevar adelante proyectos de cualquier aspecto
y área: será la oficina encargada del management
o gerenciamiento de proyectos.
En general, esta oficina o área establece y desarrolla
una cantidad y tipo de procesos y etapas que los proyectos
deberán cumplir y, además:
- Arma y diseña la metodología y políticas
a seguir para desarrollar diferentes proyectos, además
de actualizarlas permanentemente, de acuerdo a cómo
van cambiando los resultados obtenidos con cada método.
- Facilita y mejora la comunicaciones dentro de los
mismos miembros del equipo encargado del proyecto, al unificar
y simplicar terminologías y pasos a seguir.
- Provee entrenamiento (interno o externo) para que
cada persona del equipo de trabajo pueda desarrollar mejor
sus competencias vinculadas al proyecto.
- Mide y sigue paso a paso cuál es el estado de desarrollo
del proyecto, si está dentro de los plazos y costos
estimados, si responde a los objetivos para los cuales fue
pensado, analiza sus progresos y las mejoras alcanzadas.
Y lleva adelante los cambios necesarios, si esto último
no ocurriera y un proyecto estuviera estancado.
Tal vez el espíritu de esta forma de encarar proyectos
se vea si se transforma el solo lento nace lo que
cada uno proyecta de Goethe por: dadme un método
y materializaré proyectos que ya no son sueños
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