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LOS
PROGRAMAS DE "CODIGO ABIERTO" JAQUEAN A
MICROSOFT
Linux, la revolución del software se convierte
en un "boom" comercial

Cada vez más empresas, grandes y pequeñas,
de ingeniería y genética, de minería
y alimentación, optan por instalar en sus sistemas
softwares de "código abierto", descartando
a los tradicionales programas encriptados. Así,
Linux el famoso programa del finlandés Linus
Torvalds, gana terreno y relega al Windows de Microsoft.
¿Por qué todo el mundo lo prefiere? Por
un lado, porque operar con software de código
abierto baja costos. Y por otro, porque los gerentes
de sistemas de todo el mundo tienen muchas ganas de
independizarse de Bill Gates.
La
Universidad de Illinois, Estados Unidos, necesitaba
una supercalculadora gigante para su Centro Nacional
de Supercomputación y contrató a IBM..
Actualmente, la empresa esta abocada a la dura tarea
de poner a punto la máquina, conformada por
160 servidores equipados con procesadores Itanium,
fabricados por Intel. Esta supercalculadora, que es
capaz de elaborar mil millones de cálculos
por segundo, será utilizada para estudiar una
gran variedad de problemas vinculados a la investigación
en el campo de los agujeros negros y la relatividad.
Su software es de código abierto. Y se llama
Linux.
Este tipo de softwares contienen, en general, un paquete
que incluye sistemas operativos, programas gráficos,
lenguajes de programación y hasta plataformas
de comercio electrónico; todo gratis y apto
para ser reproducido y distribuido infinitas veces,
a compañeros de trabajo y amigos, en su versión
original o modificada, según las exigencias
de quien lo haga. Linux, pero también Apache,
Perl, Php, Mysql y Zope son todos software de código
abierto, un modelo de negocio verdaderamente revolucionario
que está modificando la industria informática.
Son, se sabe, programas desarrollados por la comunidad
de Internet, por personas que trabajan en grupos reunidos
en torno a una pasión común: la programación.
No se conocen ni se ven, cada uno opera en el escritorio
virtual de su propia computadora, pero trabajan todos
en el mismo proyecto: se intercambian partes del código
por e-mail, publican sus programas en Internet y,
también desde la red, ofrecen su asistencia
técnica, paga, claro. La coordinación
del proyecto está a cargo de personas o sociedades,
como en el caso Linux, cuyas directivas de desarrollo
están a cargo de su creador, el finlandés
Linus Torvalds.
Para colmo, si hasta hace un tiempo el código
abierto parecía ser una pasión de los
fanáticos de la informática, hoy se
ha transformado en un verdadero negocio que convoca
a cada vez más colosos de la industria informática,
cuya enorme mayoría proviene del mundo del
"código cerrado". ¿Qué
los seduce? Por un lado, las ganas de independizarse
de Microsoft; por otro, la oportunidad de bajar costos,
sobre todo en los tiempos de crisis que vive el sector
de la alta tecnología.
Así, IBM, Dell, Compaq y HP entre otras parecen
ser de la partida. Basta utilizar un servidor con
el sistema Linux en lugar del tradicional Windows
2000 para reducir el precio de venta del hardware
en varios miles de dólares. Y esta reducción
es mucho más consistente en el caso de instalaciones
más complejas. De hecho, desde hace un tiempo,
el sistema ideado por Torvalds está integrado
a los instrumentos de investigación de la NASA.
Los mismos ingenieros de la agencia espacial estadounidense
pusieron a punto una versión de Linux a prueba
de hackers.
Incluso, el gobierno norteamericano favoreció
un proyecto destinado a facilitar la adopción
del software de código abierto en la administración
pública, siguiendo el ejemplo de muchos países
europeos. Y es más: Linux encontró las
puertas abiertas en el Departamento de Defensa, la
oficina del Tesoro y el ejército de los Estados
Unidos. Así, el sistema se expande como una
mancha de petróleo y, con él, el esquema
de código abierto, no sólo hacia el
sector de la investigación avanzada, sino,
también, hacia el ámbito empresarial.
IBM, que creó un centro para trabajar sobre
Linux y otras aplicaciones de código abierto,
invertirá en su nueva supercomputadora alrededor
de mil millones de dólares. Pero semejante
inversión se verá recompensada por el
éxito de ventas del sistema Linux. Entre las
empresas que eligieron las soluciones de IBM basadas
en el software Linux figuran la petrolera Shell y
la minera Western Geco, en cuyos centros informáticos
ya funcionan sendas gigantescas calculadoras IBM de
elevadísima capacidad basadas en Linux.
Se trata de sistemas llamados "clusters"
que permiten que varias calculadoras trabajen en tandem
para garantizar el servicio incluso en caso de desperfectos
técnicos. Así, si una computadora falla,
entra en funcionamiento una computadora gemela y el
problema está resuelto. Y otras compañías,
no tan grandes, como la farmacéutica californiana
Incyte Genomics también van hacia Linux: sus
investigaciones en el campo genético dependen
en gran medida de una supercalculadora Linux conformada
por unos 3.000 microprocesadores que permiten ahorrar
varios miles de dólares en hardware y software.
© La Repubblica
Traducción de Claudia Martínez
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