Computadoras
seguras
BILL GATES.
Todos
los días depositamos nuestra confianza en la
tecnología informática: en las redes
financieras que controlan la economía global,
en los sistemas de control de tráfico aéreo
que guían a miles de vuelos hasta su destino,
así como en las computadoras que almacenan
nuestros documentos en la casa y la oficina.
A pesar de esto, la mayoría de las personas
no hacen uso de la tecnología informática
de la misma manera en que utilizan el teléfono
o la electricidad. La gente y las empresas se preocupan
por la seguridad y la disponibilidad de su
información. Y también por la actualización
de su hardware y por cómo las nuevas aplicaciones
pueden afectar sus sistemas. Hasta el día en
que se logre dar respuesta a esas preocupaciones no
se aprovechará todo el potencial que tienen
las computadoras para brindar beneficios a nuestra
vida diaria.
Hoy en día sólo somos capaces de apreciar
la punta del iceberg en lo que a tecnología
informática se refiere. De hecho, ya las redes
de dispositivos inteligentes conectados entre sí
nos permiten comunicarnos, aprender, hacer negocios
y divertirnos. En los próximos años,
la computación abarcará prácticamente
todas las áreas de nuestra vida gracias
a una combinación de microchips económicos
y software inteligente.
El avance de la tecnología informática
es muy similar al desarrollo de la energía
eléctrica, el cual comenzó hace más
de un siglo. Las compañías manufactureras
fueron de las primeras en utilizar la electricidad,
principalmente para mejorar su productividad. Sin
embargo, esta tecnología fue, por mucho tiempo,
un lujo en la mayoría de los hogares.
Preocupados por su seguridad y confiabilidad, las
personas se rehusaban a utilizar los nuevos aparatos
electrodomésticos. No obstante, en la década
de los treinta, los avances en la tecnología,
las iniciativas de seguridad industrial y la gradual
aceptación del público llevaron a un
rápido incremento en el uso de la electricidad
en muchos países: la tecnología no era
aún totalmente confiable, pero era lo suficientemente
segura. Hoy en día, los países desarrollados
dan por hecho el uso de la electricidad.
Para que el uso de las computadoras se dé por
un hecho, éstas deben estar siempre disponibles
en el lugar y en el momento en que la gente las necesite,
deben proteger de manera confiable la información
personal en contra de malos usos y dar a las personas
control sobre el uso de la información, además
de ser completamente seguras. A este concepto lo conocemos
como computación confiable (Trustworthy
Computing).
Hacer de la Computación Confiable una realidad
es tanto un reto inmediato, como una meta de investigación
a largo plazo. La tecnología informática
es ahora mucho más avanzada y se utiliza de
maneras mucho más diversas que a mediados del
siglo XX. Aún así, la manera en que
se arman las computadoras y se diseña el software
y los servicios para estas computadoras, por ahora
no se ha transformado demasiado.
Ahora eso debe cambiar. La computación confiable
requiere no sólo que la industria le dé,
ahora más que antes, una mayor prioridad
a la seguridad y la privacidad de la información,
sino además requiere que las compañías
de informática se enfoquen en la investigación
de largo plazo necesaria para que la gente confíe
en las computadoras, en cada parte de su ecosistema.
La confiabilidad total tiene aún mucho camino
por recorrer en todas las áreas de la tecnología.
Los sistemas eléctricos algunas veces fallan,
lo mismo que las líneas telefónicas
ocasionalmente tienen problemas. Aún así,
éstas se han ganado nuestra confianza: podemos
decir que, en general, hacen lo que queremos en el
momento en que lo necesitamos. Lograr el mismo nivel
de confiabilidad en las computadoras es una tarea
compleja, pero es un reto que la industria informática
debe vencer para aprovechar todo el potencial de esta
maravillosa tecnología.
Bill Gates es presidente del Consejo
de Microsoft.
(c) Bill Gates
|