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GOOGLE
El buscador
Google se erigió en potencia de Internet, ofreciendo
sus búsquedas más inteligentes y rápidas
como un servicio público gratuito. Hoy, el
grupo de tecnoinsurgentes que maneja la empresa les
está asestando un duro golpe a las estrategias
de negocios de ciberportales enormes como America
Online, Yahoo y Microsoft MSN al reformular las reglas
de la publicidad por la Red.
Convertido en nueva herramienta de marketing, Google
encontró un camino hacia la rentabilidad, una
excepción en un Silicon Valley todavía
golpeado por el derrumbe de las puntocom.
Este motor de búsqueda maneja una gigantesca
red privada de computadoras que permite encontrar
agujas en pajares de datos digitales.
Google, que no cotiza en bolsa, no da información
sobre ingresos y ganancias. Pero dice que es rentable
desde hace nueve trimestres. Trascendió que
la cifra de facturación para este año
que maneja el directorio es de U$S 750 millones, con
márgenes de ganancias netas de un 30%.
Anunciantes
Ese dinero proviene de gente como Ge''Lena Vavra,
una importadora de trajes italianos a Las Vegas, que
integra la lista de los más de 100.000 anunciantes
que se volcaron a Google en 2002. Hace un año,
Vavra decidió pagar entre 21 centavos y 1,50
dólar por cada vez que alguien que ha tecleado
en su búsqueda palabras como "Armani"
o "Hugo Boss", se encuentra con su aviso
de trajes italianos menos costosos y cliquea sobre
él.
Google ofrece dos tipos de publicidad: se pueden comprar
dos líneas de texto que aparecen arriba de
los resultados de la búsqueda, o bien, se muestra
el aviso en recuadros a la derecha del resultado.
La publicidad es sólo de texto: no se admiten
gráficos, una restricción que, según
Google, es crucial para la popularidad del servicio
porque los usuarios están hartos de los invasores
avisos "saltones".
Vavra vendía unos 10 trajes al mes por eBay.
Luego compró 50 avisos de palabras clave de
Google con su tarjeta Visa. Hoy vende alrededor de
120 trajes al mes.
Google ha creado en Silicon Valley un runrún
no visto desde que Netscape, primer líder entre
los navegadores, irrumpió en la Bolsa en 1995.
Pese a los deseos de los banqueros de inversiones,
Google asegura que no saldrá a Bolsa este año.
Yahoo que desde hace tiempo usa la tecnología
de búsqueda de Google lanzó el
mes pasado una herramienta de búsqueda que
se le parece mucho. En el futuro, Yahoo planea aprovechar
la tecnología obtenida con su reciente adquisición
de una unidad de Inktomi, que en un tiempo fue uno
de los principales buscadores .
Yahoo niega que esta iniciativa sea una declaración
de guerra a Google. Eric E. Schmidth, (47), CEO de
Google, afirma que ambas empresas siguen siendo aliadas.
Pero las relaciones están tensas.
Entre tanto, el nuevo poder de Google como árbitro
de buena parte de la información digital del
mundo suscita inquietudes. Hay quien teme que la firma
se haya vuelto demasiado importante en una era en
que tanta información vital se obtiene online.
"Ellos son el policía de tránsito
en el cruce principal de la sociedad de la información",
afirmó Jonathan Zittrain, codirector del Centro
Berkman para Internet y la Sociedad, en Harvard. "Tienen
una enorme responsabilidad."
Google destaca que no les permite a los anunciantes
pagar para tener mejor colocación en la lista
de resultados de las búsquedas corrientes.
En un principio, Google creció gracias a una
innovación de software: una fórmula
para presentar páginas ordenadas según
su relevancia y pertinencia respecto del pedido del
usuario.
La idea básica, conocida como "análisis
de enlaces", no era nueva. Pero en 1996, Sergey
Brin y Larry Page, entonces estudiantes de computación
de Stanford, comenzaron a aplicarla a los enlaces
mundiales que conectan las páginas web. Su
objetivo era explotar la inteligencia humana existente
(al detectar la popularidad o cantidad de visitas
de cada página web). Dos años más
tarde, fundaron Google. Fue un salto tecnológico.
Con sólo 800 empleados, Google procesa 200
millones de búsquedas por día en la
Web, un impresionante tercio del total de consultas
diarias en el ciberespacio. Para poder abarcar semejante
torrente, Google armó una supercomputadora
casera que se reparte en seis centros de datos.
Gente que conoce el sistema señala que está
compuesto por más de 54.000 servidores, diseñados
por ingenieros de Google y que, con unos 100.000 procesadores
y 261.000 discos, es el sistema de computación
más grande del mundo.
Las computadoras utilizan una serie de programas de
software que procuran poner en pantalla las páginas
web más pertinentes para las consultas de los
cibernautas, mientras muestran en forma separada anuncios
publicitarios muy relacionados con la consulta. Lo
monumental del sistema explica, en buena medida, por
qué enfrentar a Google no será fácil.
La hegemonía de Google es un regreso en el
tiempo, al Silicon Valley de otra etapa, cuando las
empresas armaban negocios sobre la base de avances
tecnológicos sólidos antes de debutar
en bolsa. Intel en los años 70, Apple y Sun
Mycrosystems en los 80, y Oracle y Cisco en los 90,
fueron fieles exponentes. Esa fórmula fue abandonada
a mediados de los 90 por las miles de puntocom que
salieron a la bolsa antes de dar ganancias, y luego
se derrumbaron.
Google, siguiendo la tradición de otras grandes
de Silicon Valley, cuenta con científicos muy
calificados e ideas idiosincrásicas sobre cómo
manejar un negocio. El director ejecutivo Schmidt,
un ex de Sun Microsystems, es un experto en computación
científica de bajo perfil, que debe disciplinar
la cultura extravagante de Google sin sacrificar el
espíritu de la empresa.
Hace poco, Edward Zander, ex presidente de Sun, visitó
a Schmidt en Google por primera vez y quedó
sorprendido. "Encontré perros corriendo
por los pasillos, un piano en la recepción
y golosinas por todos lados", comentó.
Brin y Page, los co-fundadores de Google, pasaron
un año buscando un director ejecutivo antes
de decidirse por Schmidt a mediados de 2001. Dice
Brin, (29), que "Schmidt era el único
candidato que había estado en Burning Man",
un festival de tecnoarte contracultural, que se realiza
todos los años en el desierto de Nevada.
Page, un diseñador de software de 30 años,
hace poco quiso que el flamante edificio de la empresa
fuese una zona libre de teléfonos, convencido
de que así mejoraría la productividad
de los programadores. Dio marcha atrás una
semana antes de la inauguración del edificio,
cuando alguien le señaló que por ley
debía haber un teléfono en el ascensor.
El edificio hoy tiene teléfonos.
Con su reciente explosión como negocio, Google
desató la puja por ganar posiciones en un nicho
antes dominado por portales con gran carga publicitaria.
(Los portales son sitios web que ofrecen menúes
completos de servicios online y contenido digital.)
Ahora los buscadores tienen la supremacía.
Y esto muestra con qué rapidez pueden cambiar
las realidades de los negocios en el comercio por
Internet. Los grandes portales trataron de cercar
a los cibernautas. Google está explotando lo
intrínseco de Internet: la capacidad de ir
instantáneamente de un lugar a otro sin costo
alguno, salvo la conexión básica.
Mientras Yahoo y MSN (de Microsoft) buscan vías
para emular el éxito de Google, la mayoría
de los analistas del sector piensa que las herramientas
de esta compañía tienen un espíritu
democrático porque reducen el control de los
anunciantes que tratan de bombardear a los usuarios
con avisos en forma indiscriminada.
Los banners (avisos-banderas) y los pop-up son las
formas de publicidad que hoy más se ven en
Internet, junto con el spam o correo basura. "Pero
estamos aprendiendo que ese marketing tradicional
de interrupción no funciona", dice Hans
Brondmo, de Digital Impact, una firma de marketing
directo de Silicon Valley.
Con el ascenso de Google, algunos de sus nuevos desafíos
llegan bajo la forma de imitaciones. Yahoo y Ask Jeeves,
un motor de búsqueda, han tratado de igualar
la espartana simplicidad de la página de acceso
de Google. Otras empresas están tratando de
ofrecer a los usuarios nuevas presentaciones de la
información. Vivisimo, por ejemplo, descompone
las búsquedas en ramilletes de categorías.
Pequeñas start-ups como Groxis and Kartoo organizan
visualmente la información.
Los ejecutivos de Google consideran que la empresa
puede mantener a raya esas amenazas si sigue concentrándose
en la tecnología de búsqueda e invirtiendo
fuerte en hardware y software.
ALTA VISTA TAMBIEN SE REFORMA PARA DARLE PELEA AL
MOTOR LIDER
Los jóvenes buscadores Teoma y WiseNut desafían
la supremacía de Google

Hoy por hoy, Google es el rey de los motores de búsqueda.
Los nuevos usuarios convirtieron al sitio en uno de
los más visitados de la web y muchos viejos
navegantes dicen estar maravillados por los novedosos
servicios que ofrece, como el de búsqueda de
imágenes y newsgroups. Esto no impide, claro,
que un par de compañías nuevas, y por
lo menos un sitio de búsqueda de trayectoria,
estén intentando destronar al gran emperador.
Los
nuevos competidores de Google se llaman Teoma (www.teoma.com)
y WiseNut (www.wisenut.com).
El primero debutó oficialmente esta semana,
apoyado por una agresiva campaña publicitaria.
El segundo llegó a la red poco antes, montado
en los elogios que le prodigó Cnet, la famosa
compañía de medios online. Por su parte,
el AltaVista (www.altavista.com),
uno de los motores de búsqueda pioneros de
Internet, también se está moviendo para
derribarlo: acaba de instalar un nuevo equipo de gestión
y ya anunció que aplicará cambios estructurales
a sus páginas de búsqueda.
Aunque Google, que procesa 150 millones de pedidos
de búsqueda por día, pueda parecer imbatible,
sus competidores le encuentran defectos. Teoma, por
ejemplo, sostiene que la tecnología de Google
sólo se dedica a buscar sitios relevantes y
que no se ocupa de las páginas altamente especializadas.
Esa queja persiste entre los investigadores profesionales
desde la fundación de Google, hace tres años
y medio. En esencia, el motor del famoso buscador
encuentra, analizando links, qué páginas
recibieron más derivaciones desde los sitios
considerados más populares.
Para los ejecutivos de Teoma, que fue creado por un
grupo de científicos de la Universidad Rutgers,
de los Estados Unidos, ese enfoque tiene sus limitaciones.
"Nosotros damos un paso más allá",
dice Paul Gardi, vicepresidente de AskJeeves, la compañía
que compró Teoma el año pasado. Cuando
se ingresan las palabras clave en el buscador Teoma,
su motor identifica primero a las páginas que
se concentran en el tema determinado. Luego, en lugar
de detenerse en los sitios recomendados por un público
más amplio, analiza los links y determina qué
páginas son las preferidas por los grupos de
interés (coleccionistas de alfombras, fans
de la comida china, etc.)
Alexa McCann, vocero de AskJeeves, lo describe de
esta manera: "Si alguien estuviera conectado
a Internet y quisiera hacer una consulta sobre su
bebé, ¿les preguntaría a todos
sus amigos o sólo a aquellos que tienen hijos?
WiseNut también fue diseñado para capitalizar
lo que sus creadores consideran un punto débil
del Google: su capacidad para la manipulación.
"Hay gente que crea páginas falsas con
el sólo fin de que deriven al usuario a determinados
documentos", dice Evan Thornley, presidente de
LookSmart, que compró WiseNut el mes pasado.
La estrategia, utilizada por quienes quieren que sus
páginas aparezcan en los ránkings de
los sitios más visitados, no funciona con el
WiseNut: las esquiva.
Por su parte, el motor de búsqueda de AltaVista
empezó a actualizar parte de su base de datos
cuatro veces al día para atraer a los visitantes.
Además de que, ahora, los usuarios pueden emprender
búsquedas por tipo de archivo (videos y artículos
periodísticos), la flamante función
"shortcuts" muestra, junto con los resultados
de la búsqueda, links a mapas, guías
turísticas y listados de las Páginas
Amarillas. Google asegura que controla la manipulación
de los links y que los resultados de sus búsquedas,
muy relevantes para muchos, hablan por sí solos.
Quienes no toman partido no están tan convencidos
de que Google pueda ser fácilmente desplazado
del lugar que ocupa. Greg Notess, editor de Search
Engine Showdown, un newsletter especializado en Internet,
dijo que, hasta ahora, nadie pudo competir con la
base de datos de Google, que indexa 1.500 millones
de documentos. Sin embargo, WiseNut dice tener entre
800 y 900 millones de páginas; AltaVista, 600
millones, y Teoma, 200 millones. Y no debe sorprender
que todas las compañías prometan lo
previsible: aumentar sus cifras en el transcurso del
año.
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